Primeros auxilios ante el ciberacoso

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Primeros auxilios ante el ciberacoso

Un mensaje anónimo difamador, una publicación en una red social en la colgaron tu imagen sin tu permiso o un correo electrónico amenazante… Todos los que estamos en la Red nos exponemos a estas situaciones, por ello, aprender qué hacer ante el ciberacoso resulta tan importante.

El ciberacoso es una forma de daño intencional reiterativo producido mediante medios digitales. Puede ser directo –mediante agresiones o descalificaciones-, indirecto –mediante la publicación de información o rumores en las redes sociales- o vía terceras personas –mediante suplantación de tu identidad-.

Habitualmente los agresores se escudan en el anonimato y amenazan, calumnian e injurian con el propósito de hacer daño a su víctima. Dentro del ciberacoso también se hallan todos los delitos contra la intimidad que exponen datos personales, imágenes o comunicaciones privadas sin autorización previa.    

Los motivos de los agresores pueden ser el despecho y subsiguiente tentativa de venganza, la frustración, el intento de excluir a alguien de un afecto o de su círculo afectivo, la búsqueda aprobación de un grupo o el mero aburrimiento. Destacan en los agresores su pobre gestión de la violencia y una marcada cobardía. 

Al contrario de lo que puedan suponer, los agresores no son invulnerables en tanto que los hechos que conforman el ciberacoso pueden ser objeto de denuncia y castigo punitivo.

Luchando contra el ciberacoso en 7 movimientos

Aquí te dejamos una lista de primeros auxilios que pueden servirte en caso de estar viviendo un acoso virtual:

  1. Recopila toda la información que puedas. Haz y guarda las capturas de pantalla, reenvía los mensajes de voz, imprime los mensajes o correos electrónicos. Asegúrate de guardar un registro de los acontecimientos, te será de utilidad si te vieras en la necesidad de denunciarlos.
  1. No reacciones prematuramente contra el agresor. Aunque nos resulte muy difícil, el primer impulso defensivo debe ser contenido. Si respondemos violentamente, nos ponemos a su altura y entramos en su juego. La palabra clave es contención.
  1. Reconoce tu posición. Todos los que estamos en la Red quedamos expuestos al ciberacoso. Eso no significa que tú no tengas derecho fundamental al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Si alguien vulnera tus derechos personales, eso te transforma en una víctima pero con capacidad de reacción. No permitas que nadie te responsabilice del acoso al que estás siendo sometida/o. Debes tener muy claro que, aunque te hayas expuesto, tú no te mereces esto.
  1. Apóyate en tu entorno. Busca comprensión y apoyo en tu círculo más cercano. Es muy importante que no encubras el acoso ni al agresor. Hablar y expresar tus emociones con los tuyos puede ser muy curativo. Es allí donde resulta más fértil enseñar lo que te genera esta situación.
  1. Planifica la respuesta. Una vez que te enfríes, planifica cuidadosamente tu reacción. Valora denunciar a las autoridades lo que ocurre, aunque sólo sea para dejar constancia. Diseña un plan de qué hacer ante la próxima situación y no lo hagas sola/o. Busca en los profesionales, las autoridades y tu entorno la respuesta más acorde y proporcionada.
  1. Actúa. Recuerda, en ningún momento tu respuesta debe vulnerar la Ley. Cuando estés lo suficientemente segura/o de cómo proceder y reveas tu plan de acción, llévalo a cabo. No se trata de hacer lo que te han hecho ni de vengarte, sino de detener el curso de la agresión. A veces, basta con bloquear a un/a indeseable, dar aviso a tus amigos más cercanos y buscar su apoyo.
  1. Controla el impacto que la agresión ha tenido en tu vida. Es muy importante no ponerse el traje de superhéroe y no sostener que cada agresión nos hace más fuertes, porque la violencia puede dejar secuelas. También resulta crucial no reaccionar retrayéndose socialmente y cerrar todas las cuentas en las redes. Entre sacar pecho y esconderse, hay un punto medio en el cual comprendes la vivencia, la asimilas y continúas tu camino encontrando gente maravillosa (y otra que no lo es tanto).

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