Autor: Manu Soneyra

Cuerpo

Cómo reaccionar si alguien tiene un ataque de asma

A nuestro lado, una persona presenta “pitidos”, tos, una respiración agitada y un nivel evidente de afectación. Aunque los síntomas, niveles y desencadenantes del ataque de asma pueden variar, exponen públicamente a quienes padecen esta enfermedad respiratoria. ¿Qué hacer y qué evitar cuando somos testigos de un ataque de asma?

Reacciones emocionales 

Los desencadenantes del asma no tienen por qué ser psicológicos o emocionales. El asma puede aparecer como reacción de las vías respiratorias a la presencia de ciertos agentes externos. Por ello, evitemos responsabilizar al asmático de su situación o cuestionar la naturaleza de su ataque de asma.   

A pesar de ello, el peso de nuestra reacción emocional resulta trascendente para el asmático, porque la angustia que suele acompañar a un ataque puede incrementarse gracias a nuestra reacción. Es importante, entonces, no agobiar al otro con nuestra preocupación. En ese autocontrol hay algo estratégico, dado que, si no reaccionamos emocionalmente, no “confirmaremos” que lo que le ocurre es severo y no correremos el riesgo de aumentar esa angustia.  

Estar frente a una persona que tiene un ataque de asma puede resultar una experiencia desconcertante. Especialmente cuando no tenemos suficientes conocimientos médicos para afrontar la situación con solvencia. En el caso que abordamos hoy, en el que hablamos del asma en adultos independientes y con experiencia en la materia, la mejor opción atenta contra nuestra intuición. A pesar de todos los síntomas alarmantes que percibimos en el asmático, dejemos que sea quien padece el ataque, quien tenga el control de la situación. 

Reacciones verbales  

Exclamaciones sobre los síntomas -“¡Uy, no puedes respirar!”- o sobre el estado general -“¡Qué mal estás!”- son reacciones frecuentes, sobre todo cuando, el ataque de asma de su acompañante los pilla desprevenidos. Sin embargo, este tipo de verbalizaciones pueden incidir negativamente en la gestión y percepción que los asmáticos tienen de su situación. Por ello, resulta conviene evitarlas.  

Una persona que está teniendo un ataque de asma no debe preocuparse por nosotros ni explicarnos lo que le sucede, debe encargarse únicamente de su propia persona. No conviene transformarnos en una carga ni que ellos se preocupen por nosotros. Comprendamos que no es el momento de hacer demasiadas preguntas. A la mayoría de los asmáticos les cuesta hablar en esa situación. La mejor opción es dar tiempo y espacio hasta que el ataque pase.  

Plan de acción 

¿Qué hacer en un momento así? Organizar las responsabilidades es una buena opción porque no somos nosotros los que debemos “hacer algo”. Es quien tiene asma quien debe hacerlo y seguramente ya sabe cómo actuar. Esto es muy importante, porque en la desesperación del momento, los testigos pueden intentar ejecutar sobre la persona asmática varias acciones que pueden incordiarla. Recordemos que la una situación es, ya de por sí, suficientemente incómoda aún sin gente corriendo a buscar vasos con agua.  

Asegurémonos que la otra persona sabe qué hacer, preguntándoselo directamente pero, sin pedirle que entre en detalles y dejemos que haga alarde de sus capacidades. Si el ataque no es excesivamente severo y la persona asmática mantiene el control y la consciencia, el control está en sus manos.  

Deja que sea quien padece asma quien decida y actúe

En resumen, en nuestro caso la primera respuesta es: “deja que sea quien padece asma quien decida y actúe”. Generalmente los asmáticos experimentados y autónomos tienen un plan de acción y éste puede –o no- incluir histamínicos e inhaladores. No debes conocer el plan de acción para ser testigo de él.

La mejor iniciativa es mantener la calma: siéntate a su lado, no de frente y guarda silencio hasta que la respiración comience a normalizarse. No hagas comentarios ni demasiadas preguntas. No ofrezcas ayuda médica si la coloración de los labios y de las manos es la correcta. Vigila cómo está respirando escuchando atentamente y mira los movimientos de la caja toráxica.  

En un ataque de asma la tos es especialmente incómoda y hasta dolorosa. Ahora, en plena pandemia de COVID-19, en el que muchas personas adscriben la tos a un síntoma de la infección por dicho virus, los asmáticos tienen que soportar actitudes del entorno que prácticamente los criminalizan como un atentado contra la salud pública. No es lógico relacionar la presencia de tos exclusivamente con la infección por coronavirus, ni siquiera en estos tiempos de pandemia. Antes de emitir un juicio porque alguien tose sin control, acordémonos de los asmáticos. 

Pareja

Inquiriendo a la pareja abierta

Pensando y concibiendo con valentía los «nuevos modelos de pareja» podemos aprender muchos sobre nosotros mismos

Desde aquellos que idolatran este modelo de pareja pensando que es un «todo vale», hasta quienes lo denuestan y se niegan a considerarlo una «pareja verdadera», la pareja abierta parece despertar los más feroces prejuicios. Sin embargo, los ingredientes de una pareja abierta -pasión, intimidad y compromiso- no parecen diferir de los de las parejas cerradas.  

«¿Por qué prefiere una pareja abierta a una cerrada?» 

La pareja es cosa de dos, aun así, si no llegamos a un acuerdo sobre el «modelo de pareja» que queremos, tendremos un problema estructural. Normativamente, las parejas han de ser cerradas, lo cual implica que ambos integrantes se comprometen a disfrutar sexualmente de manera exclusiva el uno del otro, sin excepciones.  

Sin embargo, la exclusividad sexual puede ser una cláusula en la que no haya acuerdo. Cuando esto sucede, los clientes que llegan al consultorio suelen mostrarse abatidos, enojados o tristes, preguntándose por qué su par prefiere una pareja abierta a una cerrada. 

Sobrellevar esa decepción no es una obligación. Tal como mencionamos en este artículo, antes de aceptar un modelo de pareja debemos «valorar aquellas otras opciones disponibles para poder elegir libremente según los valores, deseos, necesidades, expectativas y sentimientos de cada uno». 

Sin embargo, si nuestro afán de comprender y analizar lo que vivimos nos lleva a hacer un esfuerzo intelectual, entonces, ¡adelante! En palabras de Sócrates, «una vida no examinada no merece ser vivida».  

La pareja abierta como una idea: de la libertad a la infidelidad 

Comprender de dónde nacen los modelos de pareja que queremos suele ser enriquecedor porque estos modelos explican la sociedad en la que vivimos, las influencias de las que bebemos y lo que queremos para nosotros mismos y para los demás.  

Muchas parejas abiertas tienen reglas y prioridades muy ordenadas y esquematizadas

Aunque un modelo de pareja específico puede ser multicausal, quienes quieran una pareja abierta y están pensándoselo, pueden encontrar sus razones buceando en su interior. ¿De dónde nació tu idea de pareja abierta? ¿De una experiencia previa de infidelidad? ¿De una perdida de fe en la pareja cerrada?  ¿Se originó de la necesidad de tener sexo con más gente? ¿de la incapacidad de relacionarte únicamente con una persona a nivel sexual o emocional? ¿Creció con el aburrimiento, al relacionarte únicamente con una pareja? ¿De la necesidad de experimentar «cosas nuevas»? Intentar comprender sin miedo a las apariencias ni al qué dirán puede ser muy liberador… 

Pero tan importante como el por qué, es comprender qué significado tiene este tipo de construcción de a dos. ¿Consideras que la pareja abierta implica más libertad?, ¿más infidelidad? ¿Vinculas las relaciones extramatrimoniales con la traición?, ¿con una exploración personal?, ¿con una necesidad incontenible? 

Comprender con qué bueyes aramos puede guiarnos para entender hacia dónde nos dirigimos y qué podemos construir en pareja. 

Ordenando prioridades en el día a día: prioridad uno, tu pareja   

Otro aspecto a revelar que puede tener valor terapéutico es descubrir qué elementos de nuestro modelo de pareja abierta lo hacen diferente de nuestra vida de soltera/o. Esa diferenciación nos permitirá comprobar la presencia de los componentes la teoría triangular del amor. Dilucidar si hay pasión, si hay intimidad -sexual y psicoafectiva- y si existe el compromiso por el bienestar del otro y de la pareja -planes de futuro incluidos-.  

En muchas parejas abiertas, las prioridades están claramente regladas. La otra persona, el par, es lo primero y la prioridad número uno. Esa priorización genera la confianza necesaria para construir una relación sólida. Creer que somos trascendentales en la vida emocional del otro, nos lleva, en muchos casos, a sentirnos irremplazables. Y cuando esa sensación se perpetúa en el tiempo, puede ser la mejor base sobre la cual alzar sueños y proyectos.  

Muchas parejas abiertas tienen reglas y prioridades muy ordenadas y esquematizadas. Ello contrasta con los prejuicios que vinculan a estas parejas con comportamientos libertinos y descontrolados.  

Algunas parejas cerradas “nominalmente” son, en los hechos, parejas abiertas 

Cuando se supone que estamos en la pareja cerrada y, sin embargo, estamos manteniendo relaciones sexuales y/o amorosas con otras personas, se produce una incongruencia que puede acabar en un conflicto irresoluble, una situación sin solución de continuidad. De ahí la importancia de comunicarnos en pareja de una manera efectiva y relacionarnos con coherencia con las etiquetas y compromisos adquiridos. 

Descubrir que la pareja abierta puede ser una forma honesta de relacionarse se opone a la visión de la pareja embaucadora y aprovechada, que tiene atrapada/o a su conyugue en una mentira.  

Definiendo cómo, dónde, cuándo, cuánto y con quién  

“Pareja abierta” es una de esas etiquetas que parecen definir un todo, pero, bajo su rótulo, existen muchas variables y posibilidades, algunas posibilidades pueden ser diametralmente opuestas entre sí. Por ejemplo: 

¿Cómo tenemos sexo? ¿Únicamente en pareja juntos y no es posible tener sexo por separado? ¿Nunca tenemos sexo dentro de la pareja con otra persona y “cada uno va por su lado”? ¿Siempre con precauciones o hay excepciones? ¿Sólo cuándo estemos sobrios o sólo cuándo estamos de marcha?  ¿Definimos cómo tenemos sexo o preferimos que cada uno utilice su propio criterio? 

¿Dónde tenemos sexo fuera de la pareja? ¿Está prohibido traer a alguien a casa para enrollarnos o solo está prohibido meterse con alguien en la cama matrimonial? Cuando quieres quedar y no tienes sitio, ¿puedes usar el coche o el estudio? ¿Podemos ir a hoteles o a domicilios particulares?  

¿Cuándo quedamos con terceras personas? ¿Sólo puedes quedar cuando no quedas con tu pareja o sólo cuando está tu pareja? ¿Sólo puedes quedar exclusivamente los fines de semana cuando estás solo, sin niños ni obligaciones, o los días de semana después de trabajar?  

¿Cuánto te involucras? ¿Únicamente quedas fugazmente una vez (touch and go) o puedes quedarte a dormir (one night stand)? ¿Sólo puedes ver esa persona una única vez o puedes volver a quedar (repetir)? ¿El reencuentro puede ser una o dos veces al mes o varias por semana? ¿Qué pasa si te gusta mucho? ¿Cómo lo gestionarás? ¿Es necesario tener un plan de evacuación en caso de que te enamores? 

¿Con quién puedes quedar? ¿Solamente puedes quedar con desconocidos o con una única persona que ya conoces muy bien? ¿Únicamente puedes quedar con gente externa a de tu círculo social o geográfico? ¿Importa quién sea o de dónde? ¿Sólo accedes a quedar si es sexo de pago o si no pagas ni cobras? ¿Diferencias entre pareja abierta y el poliamor

Son muchas normas a definir y aun cuando no querremos crear una normativa estricta de funcionamiento es probable que sea conveniente, al menos, tener consciencia qué cosas son importantes preservar y de cuáles podemos prescindir. 

Común a todos los modelos: ganancias y pérdidas 

La pareja cerrada sirve como aislamiento emocional y sanitario y nos permite construir un muro defensivo contra muchas infecciones de transmisión sexual. Además, nos aporta una estabilidad ante los competidores y los potenciales seductores de nuestro entorno. Sin embargo, esto solamente es así cuando, además de ser una pareja cerrada sin excepciones, nos acompañamos de una gestión emocional plenamente funcional y sin fisuras. 

Lógicamente, la perfección no existe y el éxito en la pareja no está asegurado en ninguno de los modelos. En España, seis de cada diez matrimonios acaban en divorcio y la duración media de los matrimonios no supera los 17 años. La realidad parece indicarnos que los modelos de pareja están cambiando. La irrupción de otros modelos de pareja puede relacionarse con un intento real de las parejas de sobrevivir. 

Si consideramos a la pareja abierta como un “nuevo modelo”, conviene entonces indagar en qué aspectos la pareja abierta construye algo diferente con respecto a las «parejas cerradas convencionales». ¿Crees que la única diferencia entre ambas recae en la exclusividad sexual? 

Mente

Primeros auxilios ante el ciberacoso

Un mensaje anónimo difamador, una publicación en una red social en la colgaron tu imagen sin tu permiso o un correo electrónico amenazante… Todos los que estamos en la Red nos exponemos a estas situaciones, por ello, aprender qué hacer ante el ciberacoso resulta tan importante.

El ciberacoso es una forma de daño intencional reiterativo producido mediante medios digitales. Puede ser directo –mediante agresiones o descalificaciones-, indirecto –mediante la publicación de información o rumores en las redes sociales- o vía terceras personas –mediante suplantación de tu identidad-.

Habitualmente los agresores se escudan en el anonimato y amenazan, calumnian e injurian con el propósito de hacer daño a su víctima. Dentro del ciberacoso también se hallan todos los delitos contra la intimidad que exponen datos personales, imágenes o comunicaciones privadas sin autorización previa.    

Los motivos de los agresores pueden ser el despecho y subsiguiente tentativa de venganza, la frustración, el intento de excluir a alguien de un afecto o de su círculo afectivo, la búsqueda aprobación de un grupo o el mero aburrimiento. Destacan en los agresores su pobre gestión de la violencia y una marcada cobardía. 

Al contrario de lo que puedan suponer, los agresores no son invulnerables en tanto que los hechos que conforman el ciberacoso pueden ser objeto de denuncia y castigo punitivo.

Luchando contra el ciberacoso en 7 movimientos

Aquí te dejamos una lista de primeros auxilios que pueden servirte en caso de estar viviendo un acoso virtual:

  1. Recopila toda la información que puedas. Haz y guarda las capturas de pantalla, reenvía los mensajes de voz, imprime los mensajes o correos electrónicos. Asegúrate de guardar un registro de los acontecimientos, te será de utilidad si te vieras en la necesidad de denunciarlos.
  1. No reacciones prematuramente contra el agresor. Aunque nos resulte muy difícil, el primer impulso defensivo debe ser contenido. Si respondemos violentamente, nos ponemos a su altura y entramos en su juego. La palabra clave es contención.
  1. Reconoce tu posición. Todos los que estamos en la Red quedamos expuestos al ciberacoso. Eso no significa que tú no tengas derecho fundamental al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Si alguien vulnera tus derechos personales, eso te transforma en una víctima pero con capacidad de reacción. No permitas que nadie te responsabilice del acoso al que estás siendo sometida/o. Debes tener muy claro que, aunque te hayas expuesto, tú no te mereces esto.
  1. Apóyate en tu entorno. Busca comprensión y apoyo en tu círculo más cercano. Es muy importante que no encubras el acoso ni al agresor. Hablar y expresar tus emociones con los tuyos puede ser muy curativo. Es allí donde resulta más fértil enseñar lo que te genera esta situación.
  1. Planifica la respuesta. Una vez que te enfríes, planifica cuidadosamente tu reacción. Valora denunciar a las autoridades lo que ocurre, aunque sólo sea para dejar constancia. Diseña un plan de qué hacer ante la próxima situación y no lo hagas sola/o. Busca en los profesionales, las autoridades y tu entorno la respuesta más acorde y proporcionada.
  1. Actúa. Recuerda, en ningún momento tu respuesta debe vulnerar la Ley. Cuando estés lo suficientemente segura/o de cómo proceder y reveas tu plan de acción, llévalo a cabo. No se trata de hacer lo que te han hecho ni de vengarte, sino de detener el curso de la agresión. A veces, basta con bloquear a un/a indeseable, dar aviso a tus amigos más cercanos y buscar su apoyo.
  1. Controla el impacto que la agresión ha tenido en tu vida. Es muy importante no ponerse el traje de superhéroe y no sostener que cada agresión nos hace más fuertes, porque la violencia puede dejar secuelas. También resulta crucial no reaccionar retrayéndose socialmente y cerrar todas las cuentas en las redes. Entre sacar pecho y esconderse, hay un punto medio en el cual comprendes la vivencia, la asimilas y continúas tu camino encontrando gente maravillosa (y otra que no lo es tanto).
Sexualidad

Los secretos del sexo anal

Trece años más tarde, aprovechamos el espacio de HoyPsicólogo para reeditar «Los secretos del sexo anal». Un artículo que ha superado los 280.000 lectores.  

Hablamos de sexo anal, porque el ano, el recto y el colon son universales, todos nacemos con uno independientemente de nuestro género y nuestras características personales. 

De niños, incluso ya de bebés, nos enseñan que el ano es la puerta donde todo lo que sale es impuro y guarro. La zona que «no se toca» y que, más adelante, no se dejará tocar. Estas prohibiciones tempranas condenan cualquier tentativa de explorar y experimentar analmente. Pero el sexo anal receptivo ofrece múltiples beneficios: no existe riesgo de embarazo, te permite conocer mejor tu cuerpo y puede conducir al hombre al orgasmo sin necesidad de otra estimulación; no por nada al eyacular el hombre tiene contracciones anales intensas.

Hablamos de sexo anal para aquellos que ya conocen el ABC del sexo, para los que se atreven con algo más que la postura del misionero; sabiendo que el sexo anal goza de una pésima publicidad ¡que te den por culo!»- y un largo prontuario de condenas sociales. Por ello, es posible que esta temática no sea apta para cardíacos y, si todavía vas al instituto, recomendamos que leas esto en compañía de un adulto -que no esté interesado en meterte mano-. Para todo el resto, sólo un consejo: relájate y goza. Y si tienes más preguntas, dudas o inquietudes, déjate oír. 

«El sexo anal es malo y pervertido, porque el ano es un orificio de salida». 

No. En realidad, el sexo anal, como el vaginal y el oral, es un contacto sexual intenso e íntimo que puede surgir entre dos personas que se respetan y aprecian. No es indigno, no es pervertido. Si lo haces con pasión y delicadeza, es otra forma de dar amor. 

No existen «orificios de salida» en el cuerpo humano, sino funciones. Tu recto y tu anillo anal están preparados para ser penetrados, en tanto y cuanto tu compañera/o te eche una mano a la hora de dilatar y lubricar. Estarás lista/o para experimentarlo siempre que no sea próximo a tu hora de evacuar. Pero eso también te ocurre con tu vagina/pene, nadie iniciaría una relación sexual con la vagina reseca ni cuando tenga unas ganas irrefrenables de orinar. 

«El sexo anal es cosa de maricones». 

No. Las prácticas sexuales no son exclusivas de nadie, ni se deben asociar a ningún grupo. Ni el sexo anal es para los homosexuales, ni los vibradores son para las «zorras». El sexo es para los adultos que se atreven a interrelacionarse, el «cómo» lo elige cada pareja o grupo. 

«¿Por qué los homosexuales tienen sexo anal?» 

Por la misma razón por la que los heterosexuales pueden tener sexo vaginal. Porque un contacto sexual que incluye penetración pude vivirse como más intenso y placentero. 

«¿Por qué es placentero tener sexo anal receptivo?» 

La zona ano-rectal tiene muchas terminaciones nerviosas, como sabrás es muy sensible y delicada, así como es un punto de masaje para las paredes vaginales, también es el camino que conduce a la próstata del varón. Exceptuando el glande y el prepucio, no hay zonas en el cuerpo del hombre que escondan tantas sensaciones placenteras como la próstata. 

«¿El sexo anal receptivo siempre duele?» 

No. Si el sexo anal receptivo te resulta doloroso, está «mal hecho» y tu cuerpo te está enviando una advertencia de que debes detenerte. El ano y el recto son partes muy delicadas de tu anatomía y, como todo tu cuerpo, debes aprender a interpretar sus señales a la hora de compartirlo en una relación sexual. 

«¿Los hombres gays se pasan todo el día practicando sexo anal?» 

No. Los estudios calculan que aproximadamente un 80% de las relaciones homosexuales masculinas son orales o masturbatorias. O sea, que la penetración anal se reserva para cuando puedes y quieres tenerla. Básicamente porque el sexo anal requiere, entre otras cosas, confianza y complicidad. 

«¿Qué requiere practicar el sexo anal?» 

Además de una buena higiene, necesitarás una buena cantidad de lubricante y un condón. Elige un lugar íntimo; una compañera/o comunicativa/o, sin tabúes, que te inspire confianza; y, sobre todo, el momento adecuado, lejos de la hora en la que vas a defecar y sin apuros, para disfrutar el momento. 

«¿Qué tipo de lubricantes tengo que usar?» 

Elige lubricantes de base acuosa que no sean mentolados ni aceitosos. Nunca uses cremas de mano ni productos que contengan alcohol. La vaselina y otro tipo de aceites pueden dañar el látex del condón y romperlo. 

«¿Puedo lubricar a mi pareja con saliva?» 

Sí, ¡pero no únicamente con saliva! La saliva se seca rápidamente y, aunque incluya mucosidades, no es un lubricante eficaz. 

«¿Y si se me rompe el condón? ¿Hay tipos de condones especiales para practicarlo?» 

Sí, existen condones extra-strong, muy resistentes. Si no los consigues, al menos no utilices condones súper finos ni con texturas. Comprueba en el acto sexual que el condón no se deslice ni se rompa. Puedes incluirlo como parte del juego sexual y tu compañera/o puede echarte una mano en ello. De romperse, comunícaselo y reemplázalo por otro nuevo. Puede ser la hora de la Profilaxis Post Exposición (PEP). 

«¿Puedo pasar de una penetración anal a una vaginal u oral?» 

No es recomendable. Por lo general, aun cuando retires el condón, el sabor a látex puede resultar desagradable. 

Puede ocurrir que el condón no salga «limpio», pero aun cuando sí lo haga, ten en cuenta que trasladar los gérmenes que viven en un recto a la boca o a la vagina puede exponerte a padecer infecciones. 

«¡El sexo anal es muy sucio!» 

Haciendo uso de unas pocas medidas, el sexo anal es limpio y placentero. Así como las mujeres suelen pasar al lavabo antes de tener sexo, es una buena idea que los hombres también lo hagan. Una vez allí, la limpieza de rigor de los genitales ha de ir acompañada de una lavativa o pequeño enema. Es conveniente que los dos limpien su recto si van a explorarlo. Para ello podrás usar una jeringa de capacidad media o un enema, cargarla con agua tibia y limpia, introducirla en el ano y, una vez expulsada, lavar cuidadosamente la zona. No te excedas en la cantidad y asegúrate de expulsarla completamente. 

No es tan difícil como parece y no será tan inusual una vez que lo hayas incorporado a tu vida. Además, si cuidas la esterilidad de los materiales que usas, ¡será muy beneficioso para tu cuerpo! 

«Nunca debes correrte adentro en el sexo anal sin preservativo». 

El sexo anal «a pelo» o bareback -sin condón- te expone al VIH y al VPH, entre otras enfermedades de trasmisión sexual. Por ello es importante utilizar siempre condón desde el inicio de la relación sexual, en cada encuentro sexual. En tríos o grupos, debes asegurarte de cambiar el condón al iniciar cada contacto anal. El sexo anal practicado sin preservativo es una de las actividades de alto riesgo de trasmisión del VIH y VPH. 

«En el sexo anal gay, el activo tiene menos riesgo que el receptivo de pillar HIV». 

Sí, pero es una ruleta rusa. Si es tu pene el que se introduce en el recto de tu pareja sexual, recuerda que la uretra -el «tubo» por donde sale el pis- puede absorber el virus y la piel fina del glande puede padecer pequeñas heridas, muchas de ellas no visibles, por las que se filtre el virus. ¡En una penetración anal accedes a un paraíso de terminaciones nerviosas, venas y arterias! 

«¿Qué es ser pasivo y que es ser activo en el sexo?» 

Algunos hombres adquieren roles sexuales a la hora de practicar sexo anal, así como las mujeres pueden adquirirlos en el sexo vaginal y ser clitorianas o vaginales. De modo que los hombres que prefieren penetrar son «activos» y los que prefieren ser penetrados son «pasivos».  

No está claro por qué existe esta diferencia. Más allá de los gustos y las preferencias, muchos hombres que se definen activos pueden sentir rechazo hacia sexo anal receptivo y viceversa. 

También hay personas «versátiles» y otros que no tienen un rol definido más allá de sus apetencias. 

«¿Los gays masculinos son activos y los femeninos son pasivos?» 

No, no es así. Muchos gays que practican sexo anal activo se sienten menos cuestionados y más «machos» que los receptivos. Eso sucede porque se trazan equívocos paralelismos entre las relaciones hombre-mujer y hombre-hombre y sostienen que el compañero pasivo actúa en el sexo «como una mujer». 

En realidad, es absurdo cuestionar la masculinidad de los hombres por su rol sexual. Hay hombres muy afeminados que no son pasivos y que ni siquiera son homosexuales. Así, los gustos de los gays son independientes de su apariencia. 

«¿Si me penetraron significa que ya soy pasivo?»  

Si eres pasivo no querrás penetrar, sino ser penetrado. En cambio, puedes tener una experiencia de sexo anal receptivo sin que eso signifique que eres pasivo, tal vez ni siquiera tienes un rol definido. Muchos individuos sexualmente activos permitirán excepciones en sus relaciones sexuales. 

«Hay gente que no puede tener sexo anal receptivo porque “está cerrada”»

Inicialmente, el ano suele «estar cerrado», que esta situación cambie dependerá del estímulo, del deseo y de la situación en la que se encuentre el individuo. 

Una dilatación anal es un paso inicial hacia una relación sexual placentera. El tiempo que necesites nunca será demasiado. 

«¿Qué es la dilatación anal?» 

Los músculos que forman el esfínter anal no cederán y abrirán tu ano siempre que quieras. Puede que tengas muchas ganas de experimentar, pero tu mente te juegue una mala pasada. Muchos hombres conocen esa situación porque no siempre que quieren consiguen tener una erección. 

Así funciona el cuerpo, que tu ano esté listo para que le introduzcas un dedo -o algo aún más grande- puede llevarte varios minutos, no lo busques intentándolo, sino deseándolo. No olvides que el motor del sexo es tu mente. 

«¿Hay que usar guantes para dilatar?» 

Sería ideal hacerlo, pero si te parece demasiado, lávate las manos con jabón y cuida que tus uñas estén muy cortas, luego procura embadurnar tus dedos con una cantidad generosa de lubricante. Lo dicho anteriormente es muy importante, unas uñas largas dañarán la mucosa anal y provocarán heridas en el colon. ¡Nada de uñas largas por allí dentro! 

«¿Es mejor depilarse la zona alrededor del ano al tener sexo receptivo?» 

Algunas personas pueden sufrir tirones por tener alrededor del ano un vello muy espeso y largo, nada que una buena cantidad de lubricante no pueda solucionar. Si te parece conveniente, recórtalo un poco. 

«¿Si me gusta que me follen, me gustará el fisting 

No necesariamente. El fisting, que te introduzcan un puño por el orificio anal, es una actividad completamente diferente a la cópula anal. 

Muchas mujeres disfrutan al ser penetradas vaginalmente, incluso con consoladores, pero no accederán a que les introduzcas un puño, resistencia totalmente comprensible. 

«¿Si tengo mucho sexo anal, de mayor usaré pañales?» 

No, más bien lo contrario. Al ser penetrada/o ejercitarás el músculo elevador del ano, vigorizándolo. Aquello te permitirá que, de mayor, tú cuentes con algunas ventajas respecto a tus compañeros de asiento en la plaza. 

«¿Es verdad que si tienes mucho sexo anal después te tienen que cerrar el ano con rayo láser?» 

No. La cirugía por rayo láser suele aplicarse para eliminar células cancerosas a través de incisiones en el tejido. Hay tipos de VPH que pueden trasmitirse a través del sexo anal y provocan displasias y, eventualmente, cáncer. Por ello es importante que no hagas excepciones y siempre utilices condones.  

«La primera vez que te follen te pasarás todo el día sangrando por el culo». 

No, una hematoquezia o pérdida de sangre significativa por el ano es una buena razón para acudir inmediatamente a urgencias. Si te duele durante la penetración o sangras un poco, debes detener el acto inmediatamente. 

Normalmente, si has mantenido relaciones sexuales receptivas, luego y sólo por unas horas, tendrás una sensación nueva que puede parecerte extraña, pero que no es dolorosa, en la que tendrás conciencia sensorial de tu recto. ¡Cualquier mujer o hombre que haya tenido sexo receptivo reconoce que las primeras veces no suelen ser las mejores! 

«Algunos tíos tienen fisuras en el culo de tanto follar». 

Nadie tiene fisuras rectales por practicar frecuentemente sexo anal, sino por violentar su fisonomía. 

Introducirse vaginal o analmente objetos considerables sin dilatación, excitación previa ni lubricante nunca es recomendable. Chi va piano, va lontano.  

«En el sexo anal el tamaño sí importa, por eso los gays se fijan tanto». 

No hace falta ser homosexual para obsesionarse por el tamaño del pene, es una consulta recurrente con la que los hombres heterosexuales invaden las columnas de los sexólogos. 

Fisiológicamente, el recto es mucho más fibroso y menos elástico que la vagina. Además, aproximadamente a los 15 o 17 centímetros de profundidad se conecta con el colon sigmoide, trazando una curva. Es decir, existe un límite en la profundidad del recto por el que, más allá de él, la penetración puede resultar intrusiva y dolorosa. Pero esta última consideración difícilmente se relacione con las obsesiones masculinas por el tamaño del pene. 

«¿Practicar sexo anal es tan monótono como se ve en las pelis porno?» 

En las películas porno la penetración anal es poco más que un bombeo constante y frenético. En la práctica puede ser mucho más pausado, suave y pasional. 

La pareja sexual puede mirarse a los ojos -si descartas la postura del perrito-. Puede ayudar introducir repetidamente los dedos y/o el glande sin intentar efectuar una penetración profunda de buenas a primeras. También es preferible que ambos recuerden que las piernas no son de goma y busquen alternativas más cómodas y más románticas. Haberlas, las hay y el sexo es un encuentro que te posibilita innovar, descubrir y conocer el cuerpo propio y ajeno. 

«¿Cómo penetrar sin que aquello parezca una intervención quirúrgica?» 

Elimina esas frases tipo «¡Déjame a mí!» y «¡Espera, espera! ¡Aguanta, aguanta!» por una actitud más comunicativa, tierna y romántica. La cama es el lugar donde las cosas se hacen de mutuo acuerdo, donde tú intentas complacer y la otra persona busca complacerte. Olvídate de los imperativos y deja que, si la experiencia de tu compañera/o así lo permite, quién sea penetrado controle la penetración en un primer momento. 

Una vez que ella/él se sientan cómodos contigo allí dentro, propón con ternura y picardía variables y juegos que ambos disfruten. 

«¿Puedo tener sexo anal receptivo bajo el agua?» 

En un principio sí, sobre todo si el agua está tibia y limpia. Prefiere siempre la bañera a la orilla del mar, porque el agua marina con toda su alta salinidad, irritará el recto. 

«He visto en pelis porno escenas de doble penetración anal ¿es eso posible?» 

Sí, pero es incómoda y no es para principiantes. Muchas fantasías son maravillosas como tales, pero las encontrarás frustrantes y hasta nefastas en el mundo real. Siempre resérvate alguna y cuando intentes realizarlas, recuerda que el sentido del humor es más importante que la voluntad. 

«Una mujer embarazada no puede tener sexo anal». 

En este ítem no hay consenso porque durante el embarazo las modificaciones corporales hacen que la zona rectal sea más venosa. Generalmente las embarazadas pasan largos períodos de estreñimiento, lo cual no es una invitación al sexo anal, pero en lo que respecta al feto, no existe riesgo ni para él ni para la mamá. De hecho, muchas embarazadas prefieren el sexo anal al vaginal porque les resulta una postura más llevadera. 

«¿Es peligroso tener sexo anal estando colocado o ebrio?» 

Depende del estado de inhibición que hayas alcanzado y la sustancia que lo propicie. Ten en cuenta que si pierdes sensibilidad por efecto de una sustancia, puedes encontrarte con que no tengas consciencia del daño que te causen hasta que pasen los efectos de la intoxicación. 

«Si tengo almorranas (hemorroides) ¿puedo practicar sexo anal receptivo?» 

Inicialmente sí, pero dependerá del grado de las mismas. Consulta a un proctólogo si notas -y ves- que son prominentes o de gravedad. Alguna gente que padece hemorroides de segundo grado comenta que el sexo anal les beneficia, pero es un buen proctólogo quien tiene la palabra final, así que antes de experimentar pásate por su consultorio. 

«Mi novio me pide que, antes de correrse, le introduzca un dedo. ¿Es eso normal en un heterosexual?» 

Tu novio ha descubierto que tiene una próstata y ha reemplazado sus prejuicios por sus ganas de disfrutar, ¡felicítalo! Claro que es normal. Que explore su recto y que quiera que su novia participe de la experiencia no lo cataloga como homosexual, ¡más bien todo lo contrario! 

«Mi novia no accede a practicar sexo anal receptivo, ¿qué puedo hacer?» 

Primero, acéptalo, porque el rechazo es hermano de la insistencia. Segundo, intenta darle información y tiempo. Habla de tus fantasías anales en primera persona y demuéstrale que tú también estás abierto a experimentar. Ya lo decía el Dr. Lecter: «Quid pro quo, Clarice». 

«No he tenido mucho sexo anal, pero las pocas veces que lo tuve no me gustó». 

¿Has tenido un/a compañera/o sexual comprensiva/o? ¿Habéis hecho las cosas con calma y lubricante? ¿Te has sentido cómoda/o? ¿Qué fue lo que no te gustó de la experiencia? 

Es lógico que, en el sexo, se descarte todo aquello que no produce placer, pero a veces llegar a lo bueno requiere paciencia y un largo recorrido. 

Si te apetece, retoma el sexo anal masturbatorio, como un masaje interno y no necesitarás la asistencia de nadie para dar ese pequeño paso. 

«Me da miedo experimentar en solitario, ¿qué pasa si me gusta?» 

Casi todos nos preocupamos por mantener nuestros límites, por no desmadrarnos, dado que sabemos que suelen ser saludables. Poca gente se sentiría cómoda encarnando a Leopold von Sacher-Masoch en su comunidad. Pero el hecho de que disfrutes de tus experiencias anales no te hace un/una depravado/a, sólo significa que has ido más allá de las convenciones sociales, hasta conseguir ampliar tus opciones de placer. Nada de lo que debieras estar avergonzada/o. 

«El uso de juguetes sexuales en las prácticas anales y masturbatorias es un vicio». 

No, ¡eliminemos la palabra «vicio» de nuestro vocabulario! Los accesorios no son un vicio ni generan adicción de por sí. Dependerá de cómo y cuánto los uses. Masturbarte y estimularte pueden incidir favorablemente en tu autoestima y autoconcepto, sobre todo si lo haces con todo tu cuerpo, como una caricia. 

«Un vibrador es sólo para las mujeres y nunca debes introducirlo en el ano». 

No, un vibrador es un juguete para adultos de ambos sexos, una vez que leas atentamente sus indicaciones y recomendaciones, sólo debes dejar que tu imaginación haga el resto. Si acabas introduciéndolo en el ano, cuida que esté impecable y lubricado. Asegúrate que tienes el control para expulsarlo. Disfruta de esos momentos íntimos seas hombre, mujer, no binario, etc. 

«¿Los juguetes sexuales se pueden compartir?» 

Sí, sólo tienes que prestar mucha atención a la higiene y utilizar un condón distinto por turno e invitado/a. Conviene tener mucho lubricante y muchos condones, por más que sólo se haga en pareja y nunca hacer las cosas sin sensibilidad y respeto. 

Mente

Falsas creencias sobre el suicidio

Repetidas hasta el cansancio, populares y categóricas, las falacias son argumentos en apariencia lógicos pero intrínsecamente erróneos. Las falacias sobre el suicidio, además, tienen un enorme potencial destructivo

Una tentativa de suicidio, especialmente cuando es perpetuada a un ser querido, nos conmociona profundamente cuando se interpreta como un atentado contra el propio ser. Distintas falacias sobre el suicidio parecen protegernos de esa conmoción y alejarnos de esa interpretación. No sorprende, entonces, el enorme éxito y alcance social que estos razonamientos engañosos han recibido.

“Quien se va a matar, no avisa”

Falacia sustentada bajo la creencia de que “el suicidio es un acto impulsivo que no se piensa, por ende, el que realmente se va a matar, no avisa”.

La realidad es que hay suicidios planificados y no planificados, depende del grado de impulsividad que tenga el suicida. Como sea, el suicidio no es siempre un impulso incontenible ni un acto carente de lógica. Puede ser una acción muy bien meditada y detalladamente planificada. En muchos casos, anunciada.  

Dar a conocer las intenciones suicidas es muy frecuente, aún en suicidios consumados, sean estos productos de un impulso o no.    

“Cuando alguien habla de suicidarse es para llamar la atención”

Falacia sustentada bajo la creencia de que cuando se manifiestan intenciones suicidas se busca una ganancia secundaria de cuidado y atención por parte de los otros.

Cuando nos enfocamos en las ganancias que puede encontrar alguien que dice querer perder su vida, tapamos el sol con un dedo.  A pesar de que hay períodos vitales, como la adolescencia, en los cuales el suicidio puede ser una idea más recurrente, el anuncio suicida no merece ser desestimado como un mero intento de llamar la atención. Básicamente porque infravalorar este anuncio, pueden concluir con la muerte misma del anunciante.  

“El suicidio es de cobardes, es la salida fácil”

Falacia sustentada en la creencia de que el suicida es quien está escapando de una situación que no afronta con valentía.

Un superviviente de una tentativa de suicidio no necesita jueces, sino un entorno amigable y recursos

¿Alguien puede sostener la creencia de que suicidarse es fácil? Como señalaba el filósofo Kishnamurti “preguntarnos cómodamente sentados en casa o en un laboratorio si un hombre debe o no suicidarse, eso carece por completo de sentido”. Juzgar una tentativa de suicidio o a un suicida es absolutamente innecesario y contraproducente. En todo caso, un superviviente de una tentativa de suicidio no necesita jueces, sino un entorno amigable y recursos.

“No se puede hacer nada por el suicida”

Falacia sostenida en que la muerte del suicida es inexorable e inevitable.

Evidentemente la intervención psicológica y terapéutica ha evidenciado que hay mucho camino por recorrer con los supervivientes de un atentado suicida. Un suicida no siempre es alguien carente de razón y no necesariamente padece un trastorno.  

El apoyo del entorno puede ser decisivo en la reformulación del objetivo del suicida. Por ello, es importante que no se señale a un suicida como un “caso perdido” ni se lo catalogue a la ligera como “responsable” de sus desgracias.   

Generalmente consideramos víctimas a quienes padecen un acontecimiento contrario a su voluntad y sobre el que no tenían control alguno. Resulta contraintuitivo que alguien pueda ser víctima de un acontecimiento autoprovocado, sobre todo cuando conoce las consecuencias de sus actos. Sin embargo, con independencia de sus intenciones y conocimientos, ¿el suicida no es una víctima? Reconocer esa cualidad de víctima y lo contraintuitivo que es el suicidio, nos ayuda a entenderlo. 

“Nadie es responsable de un suicidio”

Falacia sostenida desde la creencia de que cada uno es dueño de su destino y el suicida es el único responsable de sus actos.

Rodeados como estamos de casos de acosos de múltiples naturalezas: bullyingmobbingacoso sexual, no podemos dejar de señalar que el suicidio no sólo debe analizarse teniendo en cuenta la conducta del suicida, sino que debe incluir la del entorno.  

El entorno no sólo puede influenciar o promover la acción suicida, sino que, además, puede inducirla directa o indirectamente. 

Además de sus connotaciones psicológicas, inducir a alguien al suicidio es un delito “castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años” según la legislación vigente española.  

Hasta aquí, cinco creencias falsas sobre el suicidio que se han repetido hasta considerarse verdaderas. 

Adicciones

Ludopatía o juego patológico

El confinamiento ha facilitado el incremento de jugadores patológicos asociados a una mayor conexión de los usuarios a Internet a través de dispositivos fijos o móviles. Las apuestas en línea, de fácil acceso, se venden como soluciones inmediatas de bajo coste, aún cuando distan mucho de serlo

A lo largo del 2020 ha habido un incremento del 12% de quienes, por motus propio, se han inscrito en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ) de España. El RGIAJ consta de 56.000 registrados a los que se restringe su participación en las páginas webs de apuestas. El dato nos sirve como índice delator de una situación alarmante: durante pandemia el juego patológico en línea se ha extendido sobre el tejido social.

Psicología y juego patológico

La ludopatía o juego patológico se caracteriza por participar en el juego y/o las apuestas de manera constante independientemente de las consecuencias negativas que acarrea. Estas consecuencias se expanden paulatinamente en la vida laboral, académica, económica y emocional de los jugadores. Por ende, podemos afirmar que la vivencia de la ludopatía tiene un enorme impacto psicológico sobre la persona que la padece y su entorno más próximo.

Los ludópatas no ven la pérdida garantizada que significa a apostar ni tampoco consideran la posibilidad estadística de ganar. Por el contrario, suelen creer en rachas, golpes de suerte, números calientes, cábalas y supersticiones.

La centralidad del juego en la vida del ludópata organiza todos los aspectos de su vida

La centralidad del juego en la vida del ludópata organiza todos los aspectos de su vida, y genera dependencia psicológica. En efecto, el jugador patológico consume mucho tiempo pensando y planeando sus apuestas, invierte esfuerzos y recursos materiales en ella y encuentra poco atractivo en aquello que no sea el juego.

Si no puede jugar/apostar, es probable que el ludópata entre en crisis, su humor puede volverse cambiante, apático o irritable. Es frecuente que tenga dificultades para dormir, comer o relacionarse con normalidad. Y, sin embargo, uno de los grandes escollos que impiden intervenir psicológicamente en estos usuarios, es la escasa consciencia de que tienen de su problemática.

Escondiendo la vergüenza

Existen distintos niveles de gravedad de este trastorno, pero en todos ellos la convención señala que el comportamiento descontrolado se ha de perpetuar durante un mínimo de un año para poder hablar de ludopatía. Durante ese año, la necesidad de jugar habrá vencido cada intento de encauzar la situación y controlar el propio comportamiento.

Cuando todos los intentos de reducir y abandonar la conducta ludópata son estériles, la vergüenza los sumerge en conductas evitativas: mienten, ocultan, niegan y encubren lo que les está ocurriendo.

Para conseguir mantener su ritmo de apuestas, los jugadores patológicos tienden a desarrollar estrategias que pueden ser muy elaboradas. El secretismo mediante el cual esconden su situación desesperada, a veces durante años, les impide solicitar ayuda y los aisla.

La dinámica de jugar para recuperar las pérdidas

Ser jugador patológico implica perder el control sobre la acción de jugar/apostar, lo cual suele generar un endeudamiento posterior.

Las deudas son la cara B de la apuesta ludópata. El riesgo económico potencial que implica ser jugador compulsivo puede desatar una vorágine en la que se consuman los recursos disponibles personales y del entorno cercano. Nos referimos a los préstamos informales concedidos por terceros o a la venta de objetos de valor propios y ajenos mediante la cual recaban los fondos para concretar la apuesta.

La dinámica de jugar/apostar para recuperar las pérdidas se materializa en la búsqueda de la revancha. Contra toda probabilidad y con independencia de la evidencia pasada, un jugador patológico mantiene la creencia de que el juego mismo que le empobreció, le permitirá recuperar lo perdido.

El funcionamiento de la psicología del jugador patológico a veces resulta difícil de entender. Especialmente cuando todos podemos llegar a comprender que las apuestas generan deudas en muchas más ocasiones que generan riquezas. Sin embargo, el ludópata niega esa evidencia gracias al mantenimiento de un pensamiento mágico que le permite creer que un golpe de suerte le aportará la salvación inmediata.

Naturalmente, nos impacta mucho más la imagen de los ganadores del “gordo” descorchando champán, que los 15 millones de billetes que no lo ganaron. Pero el pensamiento mágico que sostiene la ludopatía tiene una estructura que sobrevive a toda catástrofe económica.

Solo cuando tomamos consciencia de las consecuencias e implicaciones que este trastorno psicológico tiene en la vida de quienes lo padecen, entendemos íntegramente el infierno al que puede someternos la ludopatía.

Sexualidad

Trampas de Onlyfans y Justfor.fans escondidas tras el dinero

Sólo Onlyfans tiene sesenta millones de usuarios y 750 mil creadores de contenido. Cifras que nos dan una idea del impacto económico y social que tiene este tipo de redes. Es hora de valorar sus riesgos

La regla que parece regir las redes sociales dictamina que todo es visible, todo se monetiza. Esta exposición y monetización de la vida privada hace pensar que si tienes muchos seguidores, entonces vales mucho o tienes éxito, lo cual definitivamente no es cierto. El peligro del «tanto vendes, tanto vales» es que mercantilice las vidas humanas y atente contra la integridad del individuo.

Pero ¿cómo puede el éxito atentar contra uno mismo? Paradójicamente, el atractivo social que tiene ser un modelo o un actor porno famoso, viene acompañado de un correlato: las consecuencias que arrastra verse reducido a un producto.  

No existe tal emancipación, solo están a sirviendo a jefes distintos. Onlyfans es su nuevo amo y se llevará el 20% de todo lo recaudado «por la cara», mientras que el público es su nuevo jefe

Aunque algunos performers aseguren que todo lo que está a la venta queda bajo su absoluto control, existen evidencias que nos permiten dudar de que sea así. Muchas actrices del porn system aseguran que Onlyfans les ha permitido emanciparse de los grandes del porno y hacer su propio negocio. En lugar de prostitución, hablan de empoderamiento, independencia y libertad. Los hechos parecen probar que no existe tal emancipación, solo están a sirviendo a jefes distintos. Onlyfans es su nuevo amo y se llevará el 20% de todo lo recaudado «por la cara», mientras que el público es su nuevo jefe. Un nuevo jefe que puede ser implacable escudado bajo el anonimato y la virtualidad.

Cuando los performers hablan de que ellos son quienes hacen miles de euros y quienes deciden, ¿no pecan de ingenuos? Quien hace dinero es quien acumula y vende los datos de los internautas o quien capitaliza los algoritmos. Quien decide y gana una fortuna es el equipo de Onlyfans. Si mañana echaran la persiana, te quedarías en la calle y sin fans.  

Riesgos a corto plazo: la cultura del dinero rápido  

Cobrar dinero no es igual a trabajar. Grabar un vídeo con tu pareja y colgarlo en una plataforma de pago no transforma automáticamente lo que estás haciendo en un «trabajo».

Sin embargo, la cultura del dinero rápido y la falacia de «voy a ser mi propio jefe» resulta atractiva para miles de jóvenes que se aventuran a redes como Justfor.fans.

Consideremos las posibles consecuencias a corto plazo de iniciar ese camino. En primer lugar, la precarización más obvia surge de tener que mostrarse eternamente excitado/a. Y, dado que muchos vídeos no se hacen en solitario, requerir un acceso constante a «carne fresca», algo que, aun cuando pase la pandemia, implica una exposición a riesgos obvios.

En segundo lugar, las dinámicas propias del mercado instan a seguir las exigencias de contenido y frecuencia con las que productos similares se lanzan al público. El perfil más activo es el que se lleva más beneficios, pero únicamente si se orienta a la demanda. 

En tercer lugar, contemplemos los extras inevitables: para mantener una erección, un estado de excitación/desinhibición o para atraer a nuevos usuarios, es frecuente hacer uso de sustancias, pero ¿durante cuánto tiempo y a qué coste? 

Riesgos a largo plazo: hablándote directamente a la cara sobre tu futuro 

Publicitar las ganancias como dádivas que has recibido por tu cara bonita es parte de esta cultura del dinero rápido y contrarresta con la cultura del esfuerzo. Siguiendo su dictamen, podrías llegar a pensar: ¿quién puede ser tan idiota cómo trabajar 40 horas semanales por un dinero que puede conseguir teniendo sexo durante una hora tras una cámara? La glorificación de la prostitución no se suele acompañar de un análisis realista de lo que ocurre tras bambalinas ni tampoco suele ahondar en las consecuencias a largo tiempo de prostituirse.  

Una de las consecuencias posibles más complicadas es que quienes entran en el circuito del dinero rápido acaban desvirtuando lo que es trabajar. De modo que cuando ya no puedan ofertar su cuerpo como producto y tengan que volver a las 40 horas semanales, encontrarán muy difícil la reinserción al mercado laboral no sexual.  

Por el mismo motivo, por el que creen que su compañía vale oro, monetizar cada encuentro desvirtúa el sexo y hasta el tiempo compartido. Creer que una hora contigo vale cifras de tres dígitos, puede distorsionar gravemente tu percepción. El riesgo es que todos los encuentros que no sean de pago los veas como favores que le haces a la humanidad por tu compañía.    

Cosificación, deshumanización y brutalidad 

Por más activa que sea tu vida sexual, frente a la cámara las cosas son intrínsecamente distintas. En el sexo solemos cosificar al otro: un «pollón», un «culazo», «pedazo de tetas», un «chocho». Sin entrar en polémicas, ese reduccionismo puede llegar a ser habitual y su vinculación y dedicación hacia una zona erótica concreta puede funcionar bien para ambas partes, especialmente cuando la relación resulta placentera.

Sin embargo, en Just for.fans las cosas suelen ser muy distintas. Se tiene sexo mirando a la cámara, aunque sea por el rabillo del ojo. La otra persona no es el destinatario, es más, se cosifica e instrumentaliza al otro de tal manera, que puede importar poco o nada qué placer obtiene de ello. Lo que se busca es que el producto sea comercializable y resulte redituable para la cuenta del performer.  

En esa instrumentalización, el otro puede quedar reducido a ser un consolador o un fleshlight. Si en pleno acto sexual tiene una fisura anal y eso atrae a más espectadores, tanto mejor. La instrumentalización tiene ese riesgo, deshumaniza. Y de ahí a la brutalidad puede haber un paso.  

Si en algún momento de la performance ya no importa lo que el otro siente, piensa o hace, sino que lo único importante es lo que aparenta hacer, entonces el proceso de deshumanización ha comenzado.  

Pareja

Performers y fans: riesgos en relaciones virtuales de pago

Las redes sociales viven con éxito la era COVID en la cual cualquier contacto físico es de riesgo. Entre ellas, Onlyfans y Justfor.fans se coronan como escaparates de la pornografía de pago. Desde la psicología, las dinámicas que desenvuelven performers y seguidores plantean nuevos dilemas y controversias.

Relaciones virtuales: exposición, implicación y compromiso 

A finales del siglo XX se popularizaron los salones de chats y con ellos nacieron una nueva generación de relaciones virtuales, con una comunicación mucho más instantánea que la que ofrecía el correo.  Hoy, a esa innovación, le podemos sumar la imagen y el sonido en tiempo real, lo cual genera una vinculación más fuerte con el otro.  

Algunas/os modelos de Onlyfans aseguran tener «maridos» en línea. Son, en realidad, clientes a los que se les otorga este tipo de «etiqueta». Las consecuencias que les puede acarrear ser denominados y tratados como supuestos «maridos» o «novios» dependerá de la situación personal y la claridad mental con la que se afronte esta relación. Lógicamente que, mientras benefician económicamente a los performers, pueden resultar sumamente dañinas para los clientes. Pero también puedes tener consecuencias nefastas e inesperadas para ambas partes.

Estas parejas virtuales desvirtúan lo que es una pareja en la realidad. Es evidente que los performers pretenden confundir al seguidor con la finalidad de lucrarse. No es lo mismo tener una relación comercial que una relación amorosa. En una relación comercial, el compromiso y la implicación se mantienen sólo mientras haya dinero de por medio.

Sin compromiso personal ni implicación amorosa por ambas partes, las relaciones comerciales pueden representar un peligro por las emociones que evocan. Sobre todo, teniendo en cuenta que, tanto para todos los performers como para sus clientes, el nivel de exposición que ofrecen estos medios puede resultar abrumador. Paradójicamente, a nivel relacional, la intimidad ofertada es realmente escasa. Ello puede explicarse porque no es lo mismo sentirse muy expuesto a haber intimado con alguien. En la intimidad, la construcción es mutua, estrecha y genera una confianza de a dos, basada en la honestidad.

En lugar de ello, las redes sociales ofrecen sucedáneos a la implicación, como el sexo personalizado o a la carta. A veces, los performers preguntan en encuestas, como las que lanzan en Twitter, qué actividad sexual llevar a cabo en la próxima interpretación. Otras, se introducen vibradores que se activan cuando reciben una propina.

Para un trabajador sexual virtual, acceder a la solicitud de un cliente no evidencia un compromiso personal ni significa intimar con el otro. Es una performance más. Pero ¿qué ocurre cuando un seguidor no lo vive ni lo ve así? El mayor riesgo es que ese nivel de interacción impida a alguna de las partes distinguir entre la realidad y la virtualidad.

Ceder el control: Reeflay Panini 

Cuando una pareja de performers, como los youtubers, acceden a una propuesta de un seguidor se puede producir una difusión de la responsabilidad. El ruso Reeflay Panini ha aparecido en los medios esta semana por haber aceptado mil dólares a cambio de dejar a su novia en ropa interior encerrada en exterior de su vivienda. Cuando pasaron las horas y finalmente abrió la puerta del balcón sólo pudo recuperar sus restos. El frío la había matado.

Ceder el control y acceder a toda petición puede tener efectos devastadores

Los daños colaterales de la difusión de la responsabilidad es que Reeflay «sólo hacía lo que le pedían por un imperativo económico» y quien lanzó la propuesta tampoco es «responsable» de esa muerte. En la difusión de la responsabilidad pareciera que todos son inimputables pero en la realidad y según la legalidad vigente, las cosas no son así.

Si hablamos de «parejas» virtuales, debemos reconocer que la impunidad y el abuso no sólo señala a los performers. Un hombre se arruina económicamente pagando propinas en Onlyfans porque está obsesionado con una modelo y luego inicia un acoso geográfico diario, persiguiéndola desde su domicilio privado. Dado que las parejas virtuales de performers y fans no se plantean límites, no es infrecuente que ocurran excesos y situaciones caóticas de ambos lados.

En definitiva, lo virtual trascendiendo lo real puede representar un enorme riesgo. Creer que uno tiene una relación real con un performer, desde luego, no es gratuito y tiene consecuencias a corto y largo plazo.

Las parejas virtuales de performers y seguidores no suelen tener claras estas distinciones y muchas veces creen que, amparadas en la distancia, no es necesario marcar ningún límite a su accionar. Sin embargo, ceder el control al otro y acceder a toda petición puede tener efectos devastadores.

Emociones

Inteligencia emocional

Una mala interpretación de lo que significa tener una buena inteligencia emocional puede conducirnos a la represión y a la autocensura

«Emoción» proviene del latín emotĭo, derivado de emotus, participio pasado de emovere y tiene significados tan dinámicos como «mudar», «alejar», «remover» o «agitar». El prefijo e- hace referencia a «fuera». Etimológicamente, entonces, una emoción es «aquello que se mueve hacia afuera».

El norteamericano Daniel Goleman (1946) popularizó el constructo «inteligencia emocional» en 1995 a través de su best-seller. Gracias a la inteligencia emocional es posible comprender el comportamiento emocional propio y del entorno.

Según Goleman, la inteligencia emocional está caracterizada por la buena gestión emocional propia y ajena junto con la utilización y manipulación de la misma como guía cognitiva/ de acción. Los inconvenientes surgen cuando debemos valorar si hemos alcanzado una «buena gestión emocional» en una situación concreta. No olvidemos que las emociones también tienen una función comunicativa para los otros y para nosotros mismos, nos revelan cosas, nos guían, nos permiten construir y vincularnos con los otros. Nos incentivan a destruir vínculos y evitar situaciones futuras.

Regulación emocional

El modelo de Goleman para el análisis de la inteligencia emocional se estructura a través de diferentes competencias emocionales agrupadas como facetas. Estas facetas no se limitan únicamente a la autoregulación, sino que incluyen el conocimiento emocional, la motivación, la empatía y las habilidades sociales.

Ha habido otras propuestas, diferentes a la de Goleman, como el modelo factorial de Bar-On, que pretendieron formular y medir un «cociente emocional» de manera análoga al coeficiente intelectual.

La represión de las emociones es una forma de violencia

El gran escollo sobreviene cuando intentamos poner en práctica la regulación. El constructo original de inteligencia emocional no se relaciona con reprimir ni evitar las emociones que pueden considerarse desagradables. Es decir, no pretende suprimir la angustia, la furia, el odio o la indignación. Sin embargo, cuando se popularizó la «inteligencia emocional» acabó saliendo reforzada la errónea idea de que existen emociones negativas y que lo inteligente es no vivirlas.

Así se ha desvirtuado el significado original de la inteligencia emocional. Ha acabado emparejando peligrosamente la regulación con la represión, desnaturalizando las emociones.

Ya se sabe, la ira, los celos, la envidia, la angustia tienen muy mala prensa. Cuando creemos que existen «emociones tóxicas», no estamos entendiendo su funcionalidad ni reconociendo su universalidad.

Emociones en tiempos difíciles

Las situaciones protocolarias de nuestro día a día suelen requerir una escasa inteligencia emocional. Los guiones de interacción social son estrictos y las normativas no dan mucho espacio a la improvisación. Este es un ahorro que puede considerarse en pos de una mayor seguridad y estabilidad.

Sin embargo, hoy en día asistimos a esas otras situaciones, las extraordinarias, en las que la volatilidad emocional se despliega abrumadoramente.

Cabe preguntarse, entonces, cuando vivimos situaciones extremas, como las que puede detonar una pandemia, nuestras reacciones emocionales ¿son una cuestión de inteligencia emocional general o sólo atañen a esta situación puntual?

¿Cuál sería el resultado del un «cociente emocional» en este momento vital? ¿Sería el mismo a lo largo de toda nuestra vida adulta?

La «inteligencia emocional» hace hincapié en los comportamientos deseables socialmente, pero algunas competencias emocionales valoradas positivamente no son necesariamente adaptativas en situaciones extremas. Ya se sabe, la empatía no hace a un buen soldado. A pesar de ello, no debemos continuar desvirtuando la obra de Goleman. Autorregular y gestionar las emociones no guarda ninguna relación con la represión. La represión de las emociones es una forma de violencia.

Familia

Anatomía de una clase virtual de calidad

El acceso de un grupo de alumnos a la virtualidad no representa una cesión de la actividad docente en favor de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Por el contrario, la intervención docente mantiene su función en el proceso interpsicológico con independencia del medio y el contenido

Estudiar frente a la pantalla es un reto tanto para nuestros hijos como para los docentes. La utilización de las TIC como «instrumento psicológico» ha de vencer el consumo superficial, acrítico e irrelevante de la información al que estamos acostumbrados. Para ello es necesario que se produzca un aprendizaje significativo que favorezca la integración de los procesos intermentales e intramentales implicados en el aprendizaje. ¿Qué significa esto?

La participación guiada «en línea» requiere una laboriosa planificación

Inicialmente la comprensión de la experiencia debe provenir necesariamente del docente o tutor que plantea la actividad. Una vez que el proceso intermental aporta información suficiente al alumno, corroboramos que la misma ha sido interpretada e incorporada sin contradicciones. Para que perdure, la interpretación del estudiante no se hace «en el vacío», sino que se conecta a un conocimiento previo. Este punto intramental genera en el alumno un conflicto en estructuras previas y el nuevo orden estructural, un nuevo conocimiento significativo. Esta visión del proceso de aprendizaje a distancia no plantea variaciones respecto al presencial.

Sin embargo, la construcción progresiva de un sistema de significados compartidos ha de tener en cuenta el carácter complejo, problemático y no lineal de la construcción del conocimiento. De ahí la trascendencia de un proceso de participación guiada flexible que busque un fin útil, asequible y constructivo para cada estudiante. La participación guiada «en línea» requiere una laboriosa planificación para ser llevada a cabo con éxito. Esta planificación se ha de hacer siguiendo una secuencia didáctica que se estructura como un guion, de acuerdo a los objetivos planteados. 

El guion pedagógico 

El guion pedagógico estructura la construcción de significados y le otorga sentido a la experiencia, orientándola hacia un objetivo curricular. La «secuencia didáctica» ha de guiar el proceso en interacciones y en una co-construcción de significados que sirvan a los objetivos de la actividad. Si estos quedan claros, la cesión y el traspaso progresivo del control y la responsabilidad en el aprendizaje permitirán un flujo duradero y significativo del conocimiento.  

Para ello, antes, durante y después de la intervención, se han de señalar los objetivos de la actividad y adscribirla a los objetivos curriculares, aportándole dirección y sentido. Las metas concretas presentes de cada actividad no resultarán suficientes si no se integran en un «qué, cuándo, cómo y para qué». Es por ello que la secuencia didáctica debe estar diseñada acorde a los objetivos y al grupo. 

Síntesis grupal y controversia conceptual

Como vemos, el trabajo docente no debe menguar ante la presencia de las TICs. Resulta crucial su implicación para, por medio de sus intervenciones, regular el comportamiento y la construcción del conocimiento de los alumnos. Tutelando el aprendizaje cooperativo y colaborativo entre iguales, las TICs permiten formar grupos pequeños de trabajo para cada actividad, inicialmente autónomos y de control y apoyo mutuo. 

El trabajo en pequeños grupos se plasma, a posteriori, en actividades de síntesis individuales que verbalicen un punto de vista propio y sirvan para constatar el aprendizaje autoregulado alcanzado. Gracias a este resultado, el tutor o profesor detecta y trata de solventar las necesidades individuales o grupales.  

Posteriormente, en el aula, deben volcarse en una revisión conjunta de esquemas con toda la clase, provocando controversias conceptuales que permitan una resolución óptima. De tal forma que, con la puesta en común entre todos, la intersubjetividad de lugar a modificaciones sobre la propia experiencia para así enriquecer y consolidar el conocimiento. La atribución de sentido está relacionada con el nivel de desarrollo alcanzado por el alumno y con la conciencia de sus propias habilidades y competencias. 

Metas y recompensas «virtuales» 

Hay que tener en cuenta que las actividades pondrán a prueba las habilidades y capacidades de los alumnos y que el agobio, el aburrimiento o el desinterés pueden aparecer en cualquier actividad de cualquier índole. Para combatirlos, es necesario cuidar el «motor» de la motivación, plantear las metas y recompensas buscadas e intentar abrazar los distintos estilos atribucionales para que los fallos y fracasos sean percibidos como posibilidades. Especialmente a temprana edad, las recompensas preservan en todo momento el espíritu lúdico de cada actividad.  

Para que las TICs no eclipsen al profesorado, las actividades han de seguir estructurándose a través de unas normas organizativas, participativas y actitudinales dentro de las cuales el dinamismo y la flexibilidad de la actividad no se vean desfavorecidos.  
La situación actual también puede ser útil para el docente, quien puede encontrar en las TICs no ya a un competidor, sino a un aliado que no ensombrece su dominio, sino que lo favorece e ilumina. 

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